Nokia: la historia del mayor fabricante de teléfonos del mundo que ignoró el iPhone y lo perdió todo
Del papel al Nokia 3310 indestructible, de ignorar el iPhone al fracaso con Windows Phone: la épica historia de Nokia, el gigante que tenía todo para ganar y lo perdió todo.
Nokia es la historia más épica de ascenso y caída en la industria de la telefonía móvil. La empresa finlandesa que durante 14 años consecutivos fue el mayor fabricante de teléfonos del mundo —llegando a controlar el 40% del mercado global— perdió todo en menos de cinco años frente al iPhone y Android. Y luego, de forma casi milagrosa, intentó reinventarse. Esta es su historia completa.
Del papel a los teléfonos: los orígenes inesperados de Nokia
Nokia fue fundada en 1865 en Finlandia como fábrica de papel y celulosa. Durante el siglo siguiente fabricó de todo: botas de goma, cables de electricidad, televisores, computadoras personales y equipos de telecomunicaciones. La división de teléfonos móviles comenzó en los años 80 como un negocio secundario. Nadie en la empresa de papel finlandesa anticipaba que esa división secundaria llevaría a Nokia a ser una de las empresas más valiosas del mundo.
Los años dorados: cuando Nokia era sinónimo de teléfono móvil
Entre 1998 y 2012, Nokia dominó el mercado global de teléfonos móviles de forma casi absoluta. El Nokia 3310 (2000) con su batería indestructible y el juego Snake se convirtió en el teléfono más icónico de su era. El Nokia 1100 (2003) con más de 250 millones de unidades vendidas es todavía el dispositivo electrónico más vendido de la historia. Los teléfonos Nokia eran famosos por su durabilidad legendaria, su autonomía de batería y la calidad de sus llamadas.
El error que cambió la historia: ignorar el touchscreen
Nokia tenía prototipos funcionales de smartphones con pantalla táctil antes de que Apple anunciara el iPhone en 2007. Tenía el sistema operativo Symbian que era funcional pero arcaico. Tenía la red de distribución más grande del mundo. Lo que no tenía era la voluntad organizacional de canibalizar su propio negocio de teléfonos de teclas para apostar por el smartphone. La burocracia interna, los incentivos mal alineados y la soberbia de creer que el mercado no estaba listo para un iPhone fueron los ingredientes de la caída más espectacular de la historia del tech.
La alianza con Microsoft y el fracaso de Windows Phone
En 2011, Nokia anunció una alianza estratégica con Microsoft para adoptar Windows Phone como sistema operativo de sus smartphones. Stephen Elop, el CEO que llegó desde Microsoft, la describió como una «plataforma en llamas». La apuesta fracasó: Windows Phone nunca alcanzó más del 3% del mercado, los desarrolladores no creaban apps para la plataforma y los consumidores no veían razones para elegirla sobre iOS o Android. En 2014, Microsoft compró la división de teléfonos de Nokia por 7,200 millones de dólares y la enterró dos años después.
El renacimiento HMD Global y Nokia en 2025
HMD Global licenció la marca Nokia en 2016 y relanzó smartphones Nokia con Android puro y promesas de actualizaciones garantizadas. En 2025, Nokia en el segmento de smartphones es una marca de nicho que vende principalmente en mercados emergentes con terminales Android de gama media y baja. La marca conserva una nostalgia poderosa pero no tiene la capacidad competitiva para desafiar a los líderes actuales del mercado.
